La detención del sospechoso por el crimen de Érika Antonella Álvarez (25) no significa que el caso esté cerrado. Resta determinar varias cuestiones; entre otras, si el acusado actuó solo y cuál fue el móvil del asesinato. En realidad, la causa recién comienza a tomar forma y podría generar novedades en los próximos días.
Por el momento, estas son las respuestas a los interrogantes que van surgiendo y las nuevas dudas que aparecen:
1. ¿Cómo comenzó todo?
El jueves 8 de enero, dos personas llamaron al 911 para denunciar el hallazgo de un cuerpo en un descampado ubicado en William Bliss y Gerónimo Helguera, en la zona de Manantial Sur. Al enterarse de la novedad, los familiares de Érika -quienes estaban preocupados porque no sabían nada de ella- se presentaron en el lugar e identificaron a la víctima.
Un hombre fue detenido en Buenos Aires por el crimen de Érika Antonella ÁlvarezBajo la dirección de la fiscala María del Carmen Reuter, personal de Homicidios -al mando de los comisarios Emanuel Zamorano, Susana Monteros y Carlos Díaz- comenzó a armar el rompecabezas. El primer dato trascendental fue que el crimen no se cometió allí y que el cadáver, colocado en una bolsa negra, llevaba en ese sitio entre 36 y 48 horas.
El resultado preliminar de la autopsia determinó que la joven fue asesinada a golpes. El profesional que realizó el examen adelantó que todas las lesiones se encontraban en la parte derecha del cuerpo y que la víctima presentaba la mandíbula dislocada. Ahora, los pesquisas intentan establecer si esas heridas fueron producidas en un contexto de tortura.
Otro detalle fue tenido en cuenta por los investigadores: quien arrojó el cuerpo sabía perfectamente lo que hacía. Eligió un lugar alejado, sin vecinos ni cámaras de seguridad cercanas que permitieran su identificación.
2. ¿Qué pasó después?
Los investigadores analizaron el entorno de Érika y descubrieron que la estudiante de Enfermería tenía severos problemas de adicción. Aunque inicialmente su madre mencionó que era dama de compañía, esa versión fue rápidamente descartada. “No ejercía la prostitución. Sí tenía sexo con hombres a cambio de sustancias o de dinero para comprarlas”, aclaró Carlos Garmendia, representante legal de la familia.
Como el celular de Álvarez nunca apareció, la pesquisa se tornó más compleja. Los policías entrevistaron a su círculo íntimo e identificaron a las personas con las que se relacionaba, sumando testimonios que dejaron en claro su vulnerabilidad. El ambiente en el que se movía fue calificado como “pesado”: un grupo integrado por profesionales, personas de alto poder adquisitivo y personajes de la noche tucumana que solían reunirse en fiestas donde la droga y la música electrónica eran el común denominador.
En las declaraciones, los testigos repitieron un apodo: “El Militar”. Se trataba de un hombre que formaba parte de ese círculo y que podría estar vinculado al narcotráfico. Dijeron que era un empresario conocido que vivía en Yerba Buena. El dato fue clave: lo último que se supo de la víctima es que el martes 6 envió un mensaje a su hermana desde esa ciudad.
3. ¿Quién es “El Militar”?
El apodo de Felipe Sosa (51) no es casual. En 1998 se graduó del Colegio Militar de la Nación y su primer destino fue un regimiento de paracaidistas. En 2001 integró las tropas de las Naciones Unidas como observador en Kuwait e Irak. Tres años después, se incorporó a la Legión Extranjera de Francia, donde se formó como comando y enfermero.
Según sus antecedentes, participó en misiones en la Guayana Francesa, Gabón y Costa de Marfil. Entre otras tareas, brindó seguridad en bases espaciales de la Comunidad Europea, combatió el tráfico de oro y realizó rescates en selvas de América y África.
En 2008 abandonó la carrera militar y se dedicó a la seguridad privada en Tucumán. Trabajó para un importante grupo citricultor y para la empresa de ferrocarriles hasta que, en 2009, fundó su propia firma, Seguridad Objetiva.
Su nombre cobró relevancia mediática en junio de 2023, cuando la Policía encontró en su casa 36 plantas de marihuana. Aunque alegó tener habilitación para autocultivo medicinal, el proceso coincidió con denuncias de violencia de género por parte de su exmujer. En aquel momento, Sosa declaró a LA GACETA que su mayor dolor era haber perdido el contacto con sus hijas a raíz de ese hecho.
Actualmente, trascendió que sería pariente de uno de los condenados por el crimen de Paulina Lebbos y que mantendría una relación sentimental con una empleada judicial.
4. ¿Cómo siguió la investigación?
La fiscala Reuter avanzó sobre el grupo que frecuentaba Érika y ordenó unos 30 allanamientos en el Gran San Miguel de Tucumán. Los indicios complicaron a Sosa. Aunque una primera medida fracasó porque el sospechoso ya no vivía en su domicilio declarado, el jueves se allanó su vivienda en Yerba Buena, donde se encontraron pruebas sólidas que lo vincularían con el crimen.
Los investigadores determinaron que Sosa abandonó la provincia el martes, al saberse investigado. Huyó hacia Buenos Aires en una moto KTM 1290 S, valuada en $50 millones, con la intención de no dejar rastros. Una comisión de 25 efectivos se trasladó a esa provincia y, con la colaboración de la Policía Bonaerense y la Federal, lo detuvo en Pilar. Circulaba en su moto, llevaba ropa y su pasaporte, por lo que no se descarta que intentara huir al exterior.
5. ¿Qué sucederá ahora?
El fiscal Carlos Picón, actualmente al frente de la causa, ya inició los trámites para la extradición de Sosa. Una vez en la provincia, se definirá la audiencia para formular los cargos por el asesinato de Érika.
6. ¿Se sabe cuál fue el móvil?
Por el momento, no. Se descartó que la muerte esté vinculada a una red de trata de personas. Los investigadores manejan tres hipótesis principales:
Que el deceso se haya producido por un exceso de consumo durante una fiesta en Yerba Buena.
Que la víctima conociera detalles sobre una red de venta de drogas en círculos de poder y haya sido eliminada para asegurar su silencio.
Que la joven formara parte de una organización de suministro de estupefacientes y hubiera cometido un error o una traición.
7. ¿El caso está cerrado?
No. Falta determinar si Sosa contó con cómplices para deshacerse del cuerpo. Además, de surgir indicios sobre tráfico de drogas, el fiscal deberá remitir la información correspondiente para iniciar un nuevo expediente en la justicia federal.